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Palestinian Grassroots Anti-apartheid Wall Campaign

Sociedad Civil Palestina: Que salió mal?

En las últimas dos décadas, los cambios sociales, políticos, culturales e institucionales han barrido los territorios palestinos ocupados. Muchos de los cambios pueden rastrearse desde el proceso de Oslo, como la fundación de la Autoridad Palestina, la redefinición de las relaciones oficiales palestino-israelíes, la implicación de los donantes internacionales, y el cambio radical en la economía política de los territorios ocupados. Un miembro político de Al-Shabaka, Tariq Dana,  argumenta que la sociedad civil palestina es fundamental para entender los múltiples cambios o que han afectado negativamente a la sociedad palestina. Identifica las cuatro dimensiones del “que salió mal” desde Oslo – el cambio en las agendas de las the organizaciones, el papel de las bases populares, el estatus de los políticos, y la producción de conocimiento – y concluye con recomendaciones para  revivir la sociedad civil como un terreno fértil para las transformaciones sociales profundas.

Las dos fases de la Sociedad Civil
Los primeros años de los 90 marcaron una línea divisoria entre dos fases del desarrollo de la sociedad  civil. La primera estaba caracterizada por sus lazos populares en estaba ampliamente enraizada en el movimiento de liberación nacional durante las décadas de los 70 y los 80 previas a Oslo, mientras que la segunda está mayormente representada por un grupo de ONGs profesionales operando como intermediarias entre la dinámica global y el contexto local.
Lo que ahora es ampliamente conocido cono la sociedad civil palestina incluye una variedad de actores tales como sindicatos, organizaciones juveniles, organizaciones populares, asociaciones caritativas grupos femeninos, asociaciones religiosas y tribales, institutos educativos y ONGs profesionales. El debate de los cambios de la sociedad en este resumen de políticas estará limitado a las ONGs profesionales que han proliferado desde Oslo para volverse organizaciones dominantes a expensas de otras formas nativas de la sociedad civil en particular los movimientos con base en las masas.
La proliferación de ONDs comenzó con el proceso de Oslo y la invasión del modelo de gobierno neoliberal engendrado por las agencias donantes y por las instituciones financieras internacionales. Estó llevó a muchos palestinos a reajustar su comprensión de como debería funcionar la sociedad civil para cumplir los requisitos previos del  “proceso de paz” y el conjunto de medidas de desarrollo económico y creación del estado que lo acompañan. Del mismo modo, un gran segmento de las organizaciones locales pisaron la línea de “ONGización” volviéndose cada vez más prominentes debido a su gran cantidad y a su capacidad para atraer donantes de fondos, y a su habilidad para hablar en nombre de la sociedad civil palestina. También están caracterizadas por su enfoque directivo, por una estructura hierática, por dependencia a fondos externos y por la aplicación de proyectos verticales para el cambio social, sea cual sea su área de trabajo – p.e. desarrollo, ayuda humanitaria, derechos humanos, promoción democrática o empobrecimiento femenino.
La comparación entre la sociedad civil basada en las masas pre Oslo y la sociedad civil conducida por las ONGs post Oslo revela cuatro dimensiones opuestas que son esenciales para nuestro entendimiento de como la sociedad civil palestina se ha transformado, y lo que salió mal en el proceso: el cambio la agenda de las organizaciones, el papel de las basae populares, el estatus de los políticos, y la producción de conocimiento.
Agenda Nacional contra la Agenda Globalizada
La agenda nacional constituía un pilar del movimiento palestino basado en las masas y estaba formada sistemáticamente por los discursos y los objetivos de los movimientos de una manera apropiada a los principios del movimiento de liberación nacional y los incorporaba a su organización sobre el terreno.
Los movimientos basados en las bases funcionaban muy cerca de los partidos políticos y los distritos sociales en casi todos los pueblos, aldeas y campos de refugiados, lo que les permitía identificar las agendas basadas en una combinación  efectiva de los tres mecanismos claves.
Los movimientos de masas ofrecían una forma politizada de abastecimiento de servicios que probó ser esencial para apoyar la firmeza de las comunidades locales (sumud/perseverancia). Por ejemplo, el tema de la pobreza no fue tratado como un fenómeno independiente, si no como un resultado directo de las políticas de ocupación israelíes. Al mismo tiempo, proporcionar servicios a los estratos más pobres de la población no estaba presentado como una ayuda humanitaria pasiva si no algo crucial incorporado de dimensiones políticas que se dirigía a la causa raíz de las reivindicaciones socioeconómicas. Esto era particularmente efectivo para promover el sentido de solidaridad y la toma de conciencia colectiva.
Dirigir la atención pública hacia temas políticos, sociales y económicos  y revivir la herencia cultural, también tienen gran significancia en el proceso de la conciencia colectiva. El atraer la atanción pública incluye entrenamiento específico para dirigir los problemas sociales, los temas de sanidad y los métodos de supervivencia económica, con comités especializados (agricultura, sanidad, y conciencia social femenina) proporcionando asistencia técnica a sus distritos electorales.
Invertir en movilización política para transformar las reivindicaciones populares en acción colectiva concreta en el curso de la lucha de liberación nacional.
Con el proceso de Oslos, con las instituc¡ones palestinas ajustando el desarrollo del proceso, la sociedad en general quedó expuesta a la mano dura de la ayuda internacional condicionada que impactó profundamente en la agenda nacional. La ayuda condicionada también requería una reestructuración mayor de varias organizaciones  locales para estar en conformidad con el marco de Oslo. Del mismo modo, esas organizaciones cambiaron sus agendas para servir al “proceso de paz” administrando una amplia variedad de proyectos más aptos contextos post conflictos. Esto alteró profundamente la auto percepciòn de las organizaciones y la manera en la cual se relacionaban con el movimiento de liberación nacional y sus anteriormente distritos electorales socialmente activos. Las ONGs palestinas reajustaron su visión para acomodarla a las demandas externas, y comenzaron a cada vez más a identificar los problemas sociales domésticos y a desarrollar los requerimientos cumpliendo con los estándares gestionados por la “industria” de desarrollo internacional que tiende a priorizar las soluciones globales para las característica peculiares de los problemas locales.
Esto, a su vez, minó la capacidad de las ONGs para resistir los “diktados” de los “impulsa donantes” y erosionó su capacidad de producir planes auténticos basados en las prioridades nacionales. Esto es evidente en la proliferación talleres, conferencias y entrenamientos patrocinados internacionalmente en relación a la promoción democrática, al buen gobierno, a la ciudadanía, a los derechos de las mujeres, a la resolución de conflictos, etc. Estas actividades son a menudo anunciadas y llevadas a cabo con el logo visible del donante patrocinador, p.e. USAID, la Unión Europea, la Fundación Ford, entre otras, que ilustran la fuerte dependencia de esas ONGs en los donantes internacionales para su legitimación.
Colectivismo contra Elitismo
El period anterior a Oslo estaba caracterizado por una experiencia colectiva aunque el nivel de movilización variara de una organización a otra. El surgimiento de los comités populares en la Primer Intifada fue un éxito histórico debido a tres factores interdependientes. Su estructura organizativa estaba caracterizada por su descentralización, cuyo nivel aumentó con las políticas de la ocupación de represión, flexibilidad horizontal y su alcance extensivo, que les permitió comprometer un segmento substancial de la población. Los miembros se comprometieron en el proceso de toma de decisiones, lo que les permitió adquirir destrezas de liderazgo y aumentar sus papeles de liderazgo, mejorando la naturaleza participativa de los comités y asegurando que las decisiones reflejaran la voluntad del pueblo involucrado para determinar y coordinar sub agendas en su trabajo diario. Finalmente, la estimulación de un espíritu voluntario colectivo para servir al bien público fue crucial para la acción colectiva general.
Como parte integral de las políticas de sumud, los movimientos basados en las masas jugaron un papel clave en la politización de la conciencia de los pueblos. Usaron métodos diferentes para ampliar el compromiso popular en el campo político, como reclutar nuevos miembros en los partidos políticos, movilizaciones de amplia base política y la organización de acciones colectivas. Esto también ayudó a politizar las estrategias alternativas para el desarrollo y la economía de supervivencia. Los aportes significantes de la sociedad civil en la experiencia política palestina durante los 70 y los 80 crearon el compromiso más activamente político de la población en the región, que encontró su expresión plena y efectiva durante la Primer Intifada.
Después de Oslo, la asistencia de los donantes internacionales a la sociedad civil proporcionó altos salarios y otros privilegios económicos garantizados. Las ONG líderes también fueron capaces de compromiso con los políticos locales e internacionales, con los diplomáticos extranjeros, con los parlamentarios, con los funcionarios de las Naciones Unidas y con las agencias internacionales. También fueron a menudo invitados a participar en eventos internacionales, en conferencias y entrevistados en los medios. Tales distinciones y privilegios ayudaron a crear dos tipos of élites. Las primera consiste en los antiguos líderes y activistas, generalmente de clase media y afiliados políticamente a facciones izquierdistas, que construyeron su reputación y capacidad profesional a través de su activismo político del pasado. El segundo grupo son las nuevas generaciones de profesionales con carrera que obtuvieron sus conocimientos y habilidades principalmente en las universidades occidentales o en experiencias profesionales en el extranjero. Este grupo está al día en las dinámicas de la ayuda industrial y normalmente tiene una extensa red de contactos en el extranjero.
Otro aspecto del elitismo de las ONGs es la creciente concentración de poder en las manos de unos pocos individuos. Muchas ONGs locales se han vuelto tan orientadas hacia la personalidad hasta el extremo de que el nombre de sus líderes domina sobre el de la organización. Algunos directores palestinos de ONGs han ocupado sus posiciones por casi 30 años! Paradójicamente, los principales donantes se preocupan por temas de apoyo a la  democratización como los acuerdos anti democráticos. La contradicción entre la retórica de la promoción  democrática y las prácticas internas anti democráticas levanta preguntas sobre la integridad y credibilidad de las ONGs y contribuye a la desconfianza pública. Una encuesta de la FAFO descubrió que el 59% de los encuestados dijeron que desconfiaban de las ONGs palestinas desde el 2011.
La distancia de las ONGs de las raíces populares es aún más pronunciada en la identificación social constituida por grupos pasivos como “grupos de elección”, “clientes,” “accionistas,” o “beneficiarios.” Tales conceptos, usados regularmente en los informes de las agencias de desarrollo internacional, son ahora sabiduría convencional en el lenguaje de las ONGs locales. Estos conceptos también implican un proceso de exclusión que a la larga provocan en la gente más despolitización, desmovilización y desradicalización, transformando la sólida cohesión previa de las bases populares palestinas en grupos impotentes fragmentados en el extremo de recepción de servicios y valores.
Para mantener esta tendencia elitista, varias ONGs juveniles funcionan como máquinas para la reproducción del modelo liberal occidental de liderazgo comunitario. Grupos juveniles cuidadosamente seleccionados son invitados a menudo a unirse a varios seminarios y talleres locales e internacionales que buscan alterar las perspectivas juveniles y su cosmovisión de dos maneras: reorientación política, reorientación para armonizar con el proceso de Oslo y promover la pacificación, los valores democráticos liberales, la tolerancia y la educación cívica; y la reorientación ideológica basada en los valores neoliberales del individualismo y el consumismo y  en criar un espíritu empresarial, con elecciones racionales, autoresponsable y que asuma riesgos.
Políticas contra Antipolíticas
Como parte integral de las políticas de sumud, los movimientos basados en las masas juegan un papel principal en la politización de la conciencia popular, como se describe en la sección de Colectivismo más arriba. Las condiciones políticas impuestas por los donantes juegan un papel crítico en la creación de un abismo entre lo civil y lo político. Desde la perspectiva de los donantes, las ONGs palestinas no deberían estar políticamente afiliadas o comprometidas en ningún tipo de políticas nacionalistas, hasta el punto de que algunos donantes han llegado al extremo de criminalizar la resistencia. El movimiento más alarmante fue la imposición de criterios altamente restrictivos como la causa antiterrorista impuesta inicialmente por la USAID en el 2002 como una condición integral para contratar a las ONGs locales y seguida desde entonces por otros donantes y agencias de las NU.
El panorama aparentemente apolítico de las ONGs es inherentemente político ya que conduce a resultados políticos que no deberían ser subestimados. Por ejemplo, las políticas están integradas en el discurso y en la práctica del desarrollo, que entonces se vuelve despolitizado a través de la intervención de las ONGs. Muchas ONGs locales son ejemplo de esta forma de desarrollo, reduciendo la complejidad del contexto local a paquetes técnicos y raramente prestando atención a las causas subyacentes de desigualdades e injusticia. De hecho, aceptando las prioridades y agendas del donante de fondos, las ONGs palestinas se quedan enredadas en la invasión occidental deliberada de los contextos políticos, sociales y económicos que yacen en el corazón del infradesarrollo palestino. En particular, dirigirse a la raíz principal de la estructura colonial israelí como el mayor obstáculo para el desarrollo es trivializar las evaluaciones y los informes de las ONGs. En cambio, ofrecen soluciones técnicas para los síntomas humanitarios persistentes de la agresión de la ocupación.
Sorprendentemente, la despolitización que las ONGs han contribuido a traer a la sociedad civil palestina ha interrumpido inevitablemente el desarrollo de la vida política. El pueblo palestino, que una vez fue visto como el más politizado en la región, ha experimentado un dramático deterioro en conciencia y compromiso político. Las ONGs que inyectaron la esfera póblica con dosis de proyectos predefinidos de arrriba a abajo tratando tgemas de capital social, educación cívica, actividades promotoras de paz, democracia liberal y buen gobierno, inconscientemente forman parte de las políticas de ingeniería social que intentan influir en las actitudes populares y en la conducta social como medio para un fin político, como es la futura estabilización del llamado proceso de paz.
La despolitización de un segmento tan grande de la sociedad civil palestina ayuda a mantener el status quo olítico y a negar el papel de un sistema de sociedad civil de controles y balances para la AP (PA por sus siglas en inglés). El apoyo explícito de las ONDs al status quo politico fue aún más mpronunciado cuando mucas ONGs decidieron coordinar sus programas con los objetivos ampliamente criticados del Plan de Desarrollo y Reforma Palestino Fayyad (PRDP 2008-2010) y sus sucesores.
Conocimiento indígena contra conocimiento neocolonial
Durante los 70 y los 80, la sociedad civil palestina creó un conjunto de conocimiento que intentaba mantener una conciencia política basada en los principios de of resistencia y autodeterminación. Esto fue centrado en una esfera indígena que enfatizaba la cultura local como una piedra angular para la construcción de la identidad colectiva y para la promoción de la cultura de la resistencia. El conocimiento producido tenía un foco particular en los diferentes estados históricos de la lucha palestina anticolonial tanto contra el gobierno colonial británico como contra el movimiento sionista en Palestina. Este conocimiento constructivo también incluía otras experiencias revolucionarias para asociar a la resistencia palestina con los movimientos de liberación del Tercer Mundo, por ejemplo, aquellos de Argelia, Vietnam y Sud África. Una parte integral de este conocimiento también estaba basada en los fundamentos  ideológicos del panarabismo, marxismo y socialismo, entre otros.
El sistema de producción de conocimiento anticolonial fue sacudido por los cambios sorprendentes después de Oslo. Mientras la presencia de las ONGs se intensificaba, la producción de conocimiento cambiaba dramáticamente al conjunto estandarizado de conocimiento de las instituciones liberales occidentales. Estas nuevas formas de conocimiento son predicadas con las nociones neocoloniales de “modernización cultural” que intentan transformar las estructuras y las relaciones sociales con el propósito de hegemonía y control. Hoy, las ONGs palestinas son instrumentos para trasmitir, consumir y comercializar este conocimiento.
Las ONGs no solo producen conocimiento que intenta reducir la definición de sociedad civil. También producen una plétora de publicaciones, periódicos de investigación, conferencias, y seminarios que tienden a alterar las perspectivas locales y le proporcionan al donante comunitario una información detallada del contexto local. En ambos casos las percepciones del donante influyen o directamente interfieren en la orientación general de la producción de conocimiento.
La investigación por parte de las ONGs en los territorios ocupados es el 90% del total contrastando con las universidades palestinas, que hacen una modesta contribución del 10%. Tal disparidad revela el Mercado lógico que gobierna la producción de conocimiento, que busca potenciar la investigación privada a expensas de los institutos de educación públicos.
Más aún, se debería notar que esta manera de acometer la investigación no tiene efecto “derrame”. Al contrario, ha ayudado a fragmentar los círculos de investigación palestinos incluso cuando desarrolle un casi monopolio sobre la industria. Además de marginalizar el papel del sistema universitario en la producción de conocimiento, este monopolio ha producido un grupo de investigadores senior contratados que sistemáticamente minan el desarrollo y la capacidad de los nuevos investigadores y de los recién graduados para conseguir mejores oportunidades y experiencias. Además, no se puede escapar la conclusión de que la producción de conocimiento en Palestina no es un esfuerzo indígena que refleje las preocupaciones domésticas reales sino un eco de las recomendaciones e intereses de los donantes.
Liberando la Sociedad Civil Palestina
No es demasiado tarde para rescatar a la sociedad civil palestina de los caminos en los cuales ha estado tanto deliberadamente como inadvertidamente socavada desde Oslo debido a la proliferación de ONGs en una manera que sirvene al “proceso de paz” y a los intereses de los donantes. Algunas de las maneras de hacerlo incluyen:
Los activistas de la sociedad civil palestina, los facultative y los académicos deberían reformular conjuntamente el concepto de sociedad civil de nuna manera que sobrepase sus actuales limitaciones y el estrecho foco de las ONGs profesionales. En particular, esos esfuerzos deber centrar el debate sobre la visión de una sociedad civil que priorice la agenda de la liberación nacional, de la movilización popular, del compromiso, de la resistencia de las políticas anticoloniales y del conocimiento.
Es vital para dar primacía alas percepciones nacionales y para entender la complejidad del contexto local. En otras palabras, las organizaciones de la sociedad civil deberían percibir los problemas sociales, económicos y políticas a través de gafas locales, y proporcionar soluciones basadas en aproximaciones progresivas. Esto requiere un pueblo centrad y participativo y estructuras democráticas como las cooperativas, los sindicatos, los movimientos feministas y de juventud y otras formas de organizaciones sociales populares. La aproximación participatoria es el mejor camino para asegurar que aquellos marginalizados y excluidos del desarrollo puedan conectar con la esfera pública con sus propios términos. Al mismo tiempo, la riqueza de la experiencia pasada debe ser combinada con otras experiencias de las luchas de los pueblos en el mundo.
Hay una necesidad de visualizar alternativas al sistema de ayudas actual reinventando nuevas fuentes solidarias para la financiación de las actividades de la sociedad civil. Esto podría incluir esquemas de autofinanciación que podrían involucrar a más palestinos en la Diáspora, a grupos solidarios internacionales y a movimientos de justicia social, y ayudar a reducir la dependencia de la financiación condicionada.
La sociedad civil palestina debería desafiar las mismas bases del paradigma del desarrollo actual que ha demostrado ser perjudicial e insostenible por su aguzado contraste con los hechos básicos sobre el terreno. En lugar de eso, los actores de la sociedad civil preocupados con el desarrollo civil deben  identificar las causas estructurales que impiden el desarrollo e introducir enfoques innovadores para desarrollar un lugar autosostenible y con una resistencia socioeconómica y cultural sobre los estándares técnicos artificiales .
Esos son algunos de los caminos en los cuales las organizaciones de la sociedad civil y sus circunscripciones pueden verse autorizados mutuamente y hacer una contribución real a la lucha palestina por la autodeterminación y la justicia, reviviendo el papel vital que han jugado durante la Primera Intifada.

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