Faiez Taneeb

La historia de un productor organico en Tulkarem, norte de Palestina, rodeado por el muro y 11 fábrica de productos agroquímicos.

La primera vez que fui a Turkalem, en el noreste de Cisjordania, no sabía mucho sobre la situación ahí. Básicamente solo sabía que era una región principalmente agricola.

En Turkalem conocí a Faize Taneeb, un productor orgánico, lo cual ya lo hace interesante, pero las condiciones en las que tiene que trabajar su tierra son las que hacen de su historia un caso especial.

Las tierra de Faiez se encuentra rodeadas en un costado por El Muro y torres de control israelí y por los otros dos costados por 11 fábricas israelíes de productos agroquimicos.

Así que Faize es un campesino palestino rodeado por El Muro y fábricas israelies y también es un productor de orgánicos rodeado por fábricas de productos agroquímicos.

Los problemas de Faize empezaron en 1995, el mismo año que murió su padre. Ese año Faize llegó un día a sus tierras para trabajar y se encontró con bulldozers  excavando, pero pasó un año hasta que se enteró la razón de las excavaciones y los edificios que se estaban construyendo al rededor de su granja: una fábrica de productos químicos que estaba en el asentamiento israelí vecino llamado Natania, se estaba mudando a territorio palestinos, justo a lado de su granja. ¿La razón? los colonos habían echado a la fábrica del asentamiento por el olor que causaba y los daños a la salud que producía.

Los colonos de Natania llevaron su caso a la corte israelí y la sentencia ordenó a la fábrica retirarse del asentamiento, así que el dueño de la fábrica resolvió su problema estableciendose ielgalmente en territorio palestino.

Desde entonces Faiez se tuvo que enfrentar a los dueños de la fábrica y al ejercito israelí quienes constantemente destruian sus parcelas, lo amenazaban y básicamente hacian imposible su trabajo.

En ese entonces Faiez, me explica, que no tenía muy claro que era lo que la fábrica estaba produciendo, sabía que eran productos quimicos, pero no sabía exactamente que era un agro quimico, así que por su cuenta se puso a investigar y estudiar, hasta que descubrió finalmente que era un agroquimico, los daños que causaba a la salud cuando eran producidos y también los daños que causan a la salud cuando son ingeridos a traves de las frutas y verduras que fueron cultivadas con estos productos. En ese momento fue cuno Faiez, antes que nada, decido no volver a usar productos agroquimicos en su cosechas.

En 1999 Faiez un grupo de campesinos estaban listos para llevar su caso a los tribunales israelies y parar el funcionamiento de la fábrica.

Este fue la primera acción organizada que este grupo de campesinos llevó a cabo en contra de esta fábrica. Sin embargo, ese mismo año los dueños de la fábrica también empezaron una acción legal en los tribuanles israelíes pidiendo permiso para que esta fábrica funcionara.

La Corte Israelí emitio un fallo para cada uno de los casos, pero fueron tatalmente contradictorios entre si, me explica Faiez. 

La Corte estableció que su funcionamiento era ilegal porque estaba en territorio palestinos, sin embargo, en el fallo para el caso de Faiez, la Corte consideró que no había suficiente pruebas de que el funcionamiento de la fábrica dañara de alguna manera los cultivos cercanos o que causara algun tipo de daño a la salud.

"Me lamento no haber sido capaz de detener esa primera fábrica en ese entonces, hoy estoy rodeado por 11 fábricas el mismo tipo," Faiez dice.

Pero ahí no acaba la historia, después de la última intifada, se agregó un ingrediente más a la lucha de Faiez: El Muro.

Cuando Israel empezó a construir al muro junto a la granja de Faiez el ejercito israelí bloqueó la entrada a su granja con dos grandes bloques de cemento dañaron las líneas de riego para los cultivos.

Al inicio de la contrucción del muro, por 14 meses Faiez y su familia no pudieron entrar a trabajar sus tierra, peridiendo toda su cosecha. Cada vez que intentavan entrar, los soldados se los impedian con violencia física.

Así que por seguna vez Faiez tuvo que acudor a los tribunales israelíes, esta vez para pedir un permiso y poder entrar a sus tierras. Finalmente, consiguió el permiso, y después de 14 meses pudo entrar de nuevo a sus tierras a sembara y cosechar.

Sin embargo, el que Faiez pueda entrar a sus tierra no quiere decir que su situación ha mejorado o que sus problemas han terminado. El ejercito de Israel y los dueños de las fábricas constantemente rompen los invernaderos, dañan las cosechas, rompen las lineas de riego y cada invierno sin exepcion, las tierras de Faiez son inundadas por el ejercito israelí al cerrar la exclusas de sistema acuifero que lleva el agua al asentamiento de Natania.

Faiez no se da porvencido, esta convencido de que como palestino tiene que enfrentar una lucha contra la ocupación israelí y como campesino tiene una lucha contra los agroquímicos.

“La gente compra lo que le gusta a sus ojos, las verduras o frutas que fueron cultivadas con productos agroquimicos, son grandes, de colores brillantes y casi perfectas y las personas piensan que porque se ven bonitas son buenas. Mi cultivo es orgánico así que mis frutas y verduras no son grandes, no son perfectas y la gente cree que por eso no son buenas… me cuesta más trabajo venderlas, aparte como es producción orgánica, produzco menos,” Faiez me explica.

“Es difícil, pero hay algo dentro de mi que me empuja a cultivar orgánico…”, me dice con orgullo.

Después de su experiencia con las fábricas israelíes, Faiez y un grupo de campesinos se han organizado para impartir talleres periodicos sobre los daños que causan a la salud y al medio ambiente los productos agroquimocos. Para él, como campesino hay dos razones muy importantes para dejar de usar productos agroquimicos: “no solo nos hacen daño, si no que también se lo tenemos que comprar a estas fábricas israelíes, así que hay dos razones muy grandes para dejar de usar fertilizantes, insecticidas u otros productos químicos”.

Faiez no se da por vencido y día a día enfrenta su lucha, si le desturyen sus invernaderos los vuelve  construir, si le destruyen sus líneas de riego las repara, si, le inundan sus tierras vuelve a sembra, pero a ratos la frsutración y la deseperanza le llegan.

Después de haber pláticado sobre los problemas que él ha tenido que enfrentar como campesino bajo una ocupación, hace una pausa y con lágrimas en los ojos me dice: "creo que el mundo no nos entiende. El mundo no sabe lo que es ver a tus hijos salir de casa cada mañana a la escuela sin saber si van a regresar, el mundo no sabe lo que siente cada niño palestino cada vez que va a la escuela sin saber si al regresar sus padres van a estar vivos, el mundo no sabe que pasa aquí y estamos solos, esuchan hablar de Palestina y creen saber lo que pasa, vienen y nos visitan y aquí se dan cuenta de que las cosas no son como las imaginaban, si no aún peor.”

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