Colinas arboladas rodean la tierra de Jabai. Es una villa tranquila que muestra la belleza de una aldea típica palestina. Aquí viven menos de mil personas y confían en la agricultura para proveer sus necesidades básicas. A pesar de eso, la política de Israel de confiscación de tierra y los colonos del vecino asentamiento de Beit Ein han trastornado lo que podría ser un lugar tranquilo para llamarlo hogar.

 

La confiscación de tierras comenzó en 1948 cuando Israel confiscó cerca 2,000 dunams de tierra agrícola. Más tarde, confiscaron otros 5,000 dunams para crear una “zona natural,” que está ahora bajo el control de Israel. Esta zona natural fue confiscada para transformarla en un espacio natural, “verde” para preservar el medioambiente. Esta tierra está ahora vigilada por un puesto de control y donde una vez los pastores traían sus cabras, ahora el paso de las cabras y los granjeros están prohibidos. Muchos aldeanos ahora temen que si intentan entrar a esa tierra pueden arriesgarse a ser tiroteados.

 

En el 2005, fue colocado un puesto de control a la entrada de Jabai. Esto no solo da como resultado acoso adicional para los vecinos, sino que también confiscó otros 150 dunams de tierra para su construcción. Una vez más, a una tierra que había sido tradicionalmente tierra de pastoreo para las cabras de la comunidad ahora se les prohíbe el acceso. Más de 1,500 olivos fueron desarraigados y destruidos para construir el puesto de control y 200 dunams adicionales fueron confiscados y aislados tras el puesto de control.

 

No son solo los puestos de control y las zonas naturales las que han robado la tierra de la comunidad de Jabai. El asentamiento de Beit Ein, que es conocido por la infamia de sus violentos ataques sobre las aldeas palestinas vecina, robó otros 5,500 dunams de tierra de Jabai. Además, una cañería de agua fue colocada recientemente para el asentamiento de Beit Ein. Marakot Water Company puso la cañería a través de la cercana zona natural y también a través de la tierra agrícola palestina. Ellos prometieron que toda la tierra que fuera removida en el proceso, además de los árboles que serían desarraigados, sería vuelta ha poner y los árboles serían replantados. La cañería es de dos metros y medio de ancho. Cuando se colocó, la tierra dentro de la zona natural fue vuelta a poner y se replantaron los árboles; mientras tanto, a los granjeros palestinos de Jabai se les dejó un inmenso socavón con una cañería a través de su tierra. Ninguno de los 20 árboles que fueron desarraigados fueron replantados.

 

La gente de Jabai también enfrenta dificultades asociadas con gran parte de su tierra dentro de la Zona C de los Acuerdos de Oslo, que especifica que no pueden construir en esa tierra sin el permiso de Israel. Cuando los residentes de Jabai quisieron agrandar su escuela, el camión de cemento fue confiscado por el ejército israelí y los residentes de la aldea fueron amenazados para detener la construcción. Solo 500 dunams de la tierra de la aldea es edificable y la mayor parte de esa tierra ya está atestada de casas. Por lo tanto, algunas familias están obligadas a construir dentro de la Zona C, con el riesgo de la demolición. Tres casas en Jabai han sido demolidas y tres más tienen pendiente órdenes de demolición.

 

La gente de Jabai ha presentado pruebas sólidas de su propiedad sobre esa tierra desde 1934. Han intentado ir a los tribunales para pelear por mantener sus tierras pero, como informa uno de los aldeanos, “el fiscal, el juez y el ladrón son todos la misma persona que trabajan para vencerte.”

 

Antes de 1948, la tierra de la aldea consistía en 13,500 dunams. Ahora, la aldea tiene acceso a apenas 3,000 dunams de tierra, que sigue amenazada diariamente con la confiscación. Lo que podría ser una serena y pacífica aldea ha sentido, durante más de sesenta años, las crueles presiones de la ocupación ilegal. Sin un cambio en la situación política, la tierra, economía y libertad de la gente de Jabai continuarán siendo robadas.

 

 

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