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Palestinian Grassroots Anti-apartheid Wall Campaign

Destrucción del Once Edificios en la aldea de Qalandiya

Israel continua sus políticas de limpieza étnica y desplazamiento en la aldea de Qalandiya, en las afueras de Jerusalén Este, con la destrucción de once edificios recientemente construidos.  El Lunes por la tarde alrededor de 500 soldados entraron en la aldea con excavadoras para llevar a cabo las órdenes de demolición.  Los edificios habrían sido el hogar de unas 250 personas en la pequeña aldea que ha quedado aún más aislada desde que a principios de los 2000 se comenzó la construcción del Muro del Apartheid. Siete palestinos y un periodista fueron heridos en los enfrentamientos cuando las fuerzas israelíes usaron gas lacrimógeno, granadas aturdidoras, balas de goma y la fuerza para dominar a los vecinos. 

A última hora de la tarde del Lunes 25 de Julio del 2016, sobre las 10:30 pm el ejército israelí entró en la aldea de Qalandiya.  Entre las 10:30 pm y las 7:30 am un grupo de por lo menos 500 solados israelíes acompañados de quince excavadoras demolieron once edificios en toda la aldea.  Los residentes de los edificios recibieron los avisos de demolición ese mismo día, y, a pesar de eso, el ejército israelí volvió esa misma noche a llevar a cabo las órdenes. Esto no les dio tiempo a los residentes para contactar con los abogados y los tribunales para detener las demoliciones.  Cuando los soldados llegaron a las familias se les dio solamente diez minutos para reunir sus pertenencias y abandonar sus hogares.  El ejército israelí usó gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y balas de goma contra los residentes que formaron una  barricada alrededor de sus hogares.  Siete residentes y un periodista fueron heridos durante los enfrentamientos.  

El ejército israelí argumentaba que los once edificios estaban demasiado cerca del Muro del Apartheid y que a los edificios les faltaban los permisos de construcción adecuados. Desde que los Acuerdos de Oslo fueron firmados en 1993 Palestina ha quedado dividida en tres zonas: la Zona A, la Zona B, y la Zona C.  La Zona Area A está bajo el complete control de la Autoridad Palestina mientras que la Zona B está bajo el control civil palestino y el control de seguridad israelí.  La Zona C, sin embargo, está bajo el control completo israelí.  El dos por ciento de la aldea de Qalandiya es parte de la Zona B mientras que el noventa y ocho restante queda bajo la Zona C.  Como resultado, cualquier proyecto de construcción necesita permisos de las Autoridades Israelíes.  Sin embargo, obtener esos permisos es casi imposible ya que Israel raramente otorga a los palestinos permiso para edificar en su propia tierra.  

Los once edificios demolidos consistían en veinticinco apartamentos que 250 personas llamaban hogar.  Uno de los residentes de los edificios destruidos describió su experiencia con un oficial israelí durante la demolición.  Cuando se le preguntó al oficial porque hacían eso, simplemente respondió “quiero hacer otra Siria aquí”.  Uno de los propietarios de los hogares demolidos describió el acto como un crimen, todo lo que estaba haciendo fue construir un nuevo hogar para su familia en la tierra de su aldea que está aislada.  Otra familia había construido una casa nueva para que sus hijos se mudaran con sus respectivas familias. Ahora la casa de sus hijos está destruida y no pueden ni siquiera cultivar la tierra debido a todos los escombros. A pesar de toda la destrucción los residentes no se rendirán.  Dicen que Israel puede destruir sus hogares pero que ellos no abandonarán su aldea.  

La aldea de Qalandiya no es extraña para las políticas israelíes.  Desde principios del 2000 Qalandiya se ha quedado cada vez más aislada por el Muro del Apartheid entre Israel y Palestina.  Qalandiya está rodeada por el muro por tres partes, y parte del muro pasa a través de la aldea separando familias y amigos.  Lo que una vez fue una aldea bulliciosa en los arrabales de Jerusalén se ha convertido ahora en algo desolado con la mayoría de los habitantes optando por mudarse a Ramallah o a otras ciudades donde las escuelas, los trabajos y otros servicios sean más accesibles.  Qalandiya, sin embargo, no es la única aldea afectada por el muro. Desde el 2012 Israel ha construido 440 km o 273.4 millas de muro.  

El muro no es la única manera en que Israel restringe las libertades palestinas.  La cantidad de demoliciones de hogares ocurridas entre Enero y Abril del 2016 es un número alarmante. Israel comenzó a demoler hogares palestinos en 1967, sin embargo, después de los Acuerdos de Oslo las demoliciones aumentaron, particularmente en la Zona C, que es el sesenta por ciento de Cisordania. Según las Naciones Unidas entre Enero y Abril del 2016 las autoridades israelíes demolieron cerca de 600 estructuras palestinas en toda Palestina, desplazando en un nuevo record a 808 palestinos. Este número sobrepasa de lejos el número de demoliciones y de personas desplazadas en todo el 2015.   

Las demoliciones a gran escala de Israel se an vuelto parte de una política discriminatoria  institucionalizada que expulsa a los palestinos de su tierra.  Bajo el Artículo 49 de la Convención de Ginebra la transferencia forzosa de personas protegidas de su lugar de residencia normal está prohibida. El mismo artículo también prohíbe las deportaciones fuera de un territorio ocupado.  En Marzo del 2016 dos proyectos de ley, la Ley para Activar los Poderes de Residencia Asignada a Residentes de la Zona y sus Familias por su Participación en Actividades Terroristas y la Ley para Restringir el Acceso al Derecho Israelí (Restricción-Cancelación de la Visa y de la Residencia Permanente a Terroristas y sus Familias por su Participación en Actividades Terroristas), fueron presentados en el Knesset, la rama legislativa del gobierno israelí.  La primer ley permitiría a Israel expulsar a la gente de Gaza por presuntas actividades terroristas y la segunda le permitiría deportar a los palestinos fuera de los territorios ocupados por presuntas actividades terroristas.  Ambas leyes están en violación de la Conención de Ginebra, sin embargo, el Knesset decidió aceptarlas.  Si estas dos leyes prosperan, permitirán las demoliciones, como estas últimas en Qalandiya, y los desplazamientos se volverán aún más habituale.  

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