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Atrapados como ratones: Palestina bajo el nuevo “Plan de retirada” israelí
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Atrapados como ratones: Palestina bajo el nuevo “Plan de retirada” israelí

Palestina está de nuevo en los titulares de los principales medios de comunicación de Occidente. Los preparativos para las elecciones proporcionan suficientes noticias para llenarlos o, al menos, dan a los medios suficientes noticias para ocultar lo que realmente está ocurriendo en la práctica. Pero la actual situación, si no se detiene a tiempo, influirá sobre el futuro de la población palestina de manera más efectiva que lo pueda hacer ningún proceso electoral.

Fuera de la atención internacional, el destino preparado para el pueblo palestino nunca antes había mostrado su verdadero rostro más claramente que ahora con los nuevos planes israelíes presentados públicamente en los últimos meses. El Muro del Apartheid, con sus horrendos efectos sobre la vida y la tierra palestinas, no es lo único, pues a ello se añade la antigua política israelí de asentamientos y la creación de infraestructuras de uso exclusivo para la población judía, dentro de una estrategia global para la dominación colonial y la conquista.

Un horrible plan para Palestina está tomando forma tras el eslogan israelí de “retirada”, tras la iniciativa británica “para reactivar la Hoja de Ruta”, y tras la campaña de EE.UU. para lograr la culminación de los planes israelíes de conseguir la bantustanización de la población palestina. Estas tres fuerzas se han combinado para presionar y poner fin a toda resistencia palestina, considerada como condición previa para controlar Oriente Medio desde Jerusalén hasta Bagdad. La administración de EE.UU. en particular es plenamente consciente de que la posibilidad de éxito en la ocupación de Irak, y de los planes de Israel y EE.UU. acerca del futuro del Gran Oriente Medio, depende de su habilidad para crear “estabilidad” para el proyecto colonial israelí de anexión, expulsión y ocupación de Palestina.

Entre los planes recientes anunciados por Israel hay algunas farsas dirigidas a los medios de comunicación, pero otros revelan proyectos concretos. La última modificación del trazado del Muro del Apartheid es un plan del primer tipo. Estas supuestas modificaciones no son más que el resultado de la presión internacional y de EE.UU. pidiendo mapas que les permitan defender el Muro ante su electorado y la opinión pública. El “nuevo mapa” del Muro representa un retorcido juego de números y definiciones que han “rebajado” el porcentaje de tierra robada a Cisjordania, y destruida por el Muro del Apartheid, al 6,1%.

Pero, por supuesto, como los medios de comunicación y los líderes políticos elogian el “nuevo” plan, inevitablemente se equivocan al referirse a él; este 6,1% necesita ser sumado al 11,8% anexionado por los asentamientos y al 29,1% aislado en el Valle del Jordán. Incluso sin tener en cuenta la tierra adicional que ha sido robada al pueblo palestino para la construcción de las carreteras de uso exclusivo para los colonos, esto completa un total del 47% de Cisjordania, y la cifra muestra por sí misma que no difiere en absoluto del 47% que Israel intentaba anexionar antes de las supuestas modificaciones.

Este juego de números también está dirigido a reconducir la manera en que se habla acerca de la situación en la práctica. Dirige la atención hacia el tamaño de los bantustanes impuestos a la población palestina, como si no fuera realidad que nuestra gente está siendo encerrada tras muros ultrajantes, más allá que si estos guetos deberían ser mayores o no. No estamos luchando para conseguir guetos más grandes o muros decorados, sino por la justicia y la liberación de nuestra tierra.

El proyecto real de la política israelí, mientras tanto, se puede encontrar en el “Plan de retirada” y las iniciativas relacionadas con este plan. El plan de retirada, lejos de ser una retirada real o de dar a la población palestina el derecho a una nacionalidad, enmarca de hecho la completa bantustanización de nuestra gente. La retórica del plan oculta uno de los mejor elaborados proyectos de planificación industrial para la esclavización y destrucción de un pueblo entero.

Este plan consiste en cuatro principales proyectos de construcción que han sido presentados al público y están íntimamente ligados a la construcción del Muro del Apartheid:

  1. La construcción de nuevos asentamientos y la expansión de los asentamientos ya existentes: Los asentamientos siempre se encuentran en el centro del proyecto colonial para controlar Palestina. El llamado “plan de retirada” proclama ser el desmantelamiento de asentamientos: la retirada de los asentamientos en la Franja de Gaza y de otros cuatro asentamientos menores en Cisjordania cerca de Jenín. Pero al mismo tiempo, Israel ha anunciado la anexión de todos los aproximadamente 200 asentamientos en la Cisjordania ocupada y Jerusalén. Además, Israel está expandiendo actualmente y construyendo nuevos asentamientos en las áreas de Tulkarem y Qalqiliya, asegurando la permanente anexión de las tierras palestinas aisladas por el Muro.
  2. Más carreteras de uso exclusivo para colonos: Las carreteras valladas y fuertemente vigiladas por militares son sólo para colonos: la población palestina no tiene permitido usarlas o cruzar por ellas. Estas carreteras atraviesan Cisjordania y destruyen el sistema de carreteras palestino, permitiendo a los colonos libre acceso a todas partes, mientras que al mismo tiempo anexionan tierras y aíslan a las comunidades palestinas unas de otras de igual modo que hace el Muro del Apartheid. Israel ha anunciado la construcción de más de 500 km de carreteras para reforzar su red de Carreteras de Apartheid. Se asegura así que las áreas residenciales palestinas no sean más que islas cercadas, totalmente aisladas entre los asentamientos y su sistema de carreteras.
  3. Puentes y túneles: Israel planea la construcción de dieciséis cruces con puentes (que garantizarán el acceso libre para los israelíes) y túneles (que tendrán tránsito controlado para la población palestina, vigilado por Fuerzas de Ocupación israelíes). Estos serán los únicos puntos de tránsito para la gente palestina que necesite viajar de un área o ciudad hasta otra dentro de Cisjordania. Mientras a la comunidad internacional se ofrece una apariencia de “máxima contigüidad” entre las áreas palestinas –después de todo, se dice, estos cruces conectan unos bantustantes palestinos con otros, y esto proporciona “contigüidad”- este proyecto se dirige a garantizar el completo control israelí sobre Cisjordania incluso después de una falsa “retirada” del ejército israelí. Todos los túneles tendrán pasos controlados (esto es lo que ya ocurre en la aldea de Habla, en el distrito de Qalqiliya, donde la población palestina está a merced de las Fuerzas de Ocupación cuando quiere ir o volver a su aldea), que capacitarán a Israel para imponer el toque de queda en Palestina, perpetrar castigos colectivos y dirigir y controlar toda la vida palestina. Para hacer esto no necesitarán más de dieciséis vehículos militares, uno en cada acceso o cruce de carreteras.
  4. Las CBIZ, Cross Border Industrial Zones (zonas industriales en el cruce de fronteras): el proyecto de esclavización de la población palestina, una vez que hayamos sido completamente desposeídos de tierra, recursos, comercio y forma tradicional de vida, se completará con la construcción de zonas industriales israelíes en nuestras tierras robadas que se localizan fuera de los guetos definidos por el Muro del Apartheid, los asentamientos y su sistema de carreteras. Esta es la clave fundamental que proporciona la sustentabilidad del resto de los planes israelíes. Las zonas industriales israelíes serán industrias de trabajo intensivo donde la población palestina se verá obligada a trabajar como mano de obra explotada, enriqueciendo a la economía israelí en el intento de ganar un mísero sueldo de la única manera posible detrás de las puertas de nuestros guetos. Israel ha solicitado a EE.UU. y Europa la fundación de CBIZ, y así legitimar el proyecto político israelí, bajo el pretexto de ofrecer “oportunidades de trabajo” a la población palestina. La CBIZ también es presentada como una solución económica y práctica para un potencial desastre humanitario: después de todo, se argumenta, si la comunidad internacional no financia de este proyecto, entonces la población palestina será dependiente de la ayuda humanitaria (o simplemente morirá de hambre en sus guetos, algo que puede ser muy triste a la vista del mundo). Esta ayuda humanitaria –como muchos otros costos de la ocupación de Palestina y la expulsión de la población fuera de su tierra- podría tener que pagarla la comunidad internacional. En cualquier caso, bajo el plan CBIZ, la población palestina quedará sojuzgada, esclavizada y privada de cualquier posibilidad de autodeterminación.

El Muro del Apartheid permite a Israel implementar y unir todas las políticas anteriormente mencionadas dentro de un régimen coherente. Completa los guetos palestinos que han sido preparados por la política de asentamientos y el sistema de carreteras. También permite a Israel la anexión completa de Jerusalén y su aislamiento del resto de Cisjordania, lo que proporciona a Israel un pasaje directo desde el Mar Mediterráneo al Valle del Jordán, mientras que al mismo tiempo se deshace de la población palestina en el corazón de Palestina.

A la luz de los hechos en la práctica, es obvio que no será posible un Estado Palestino. También es obvio que la continua violación de los derechos palestinos y de la ley internacional permanece en la infraestructura de los planes israelíes. El único futuro previsto para la población palestina es el los guetos y bantustanes, y la vida bajo permanente dominación, humillación y control israelí.

Un campesino palestino, haciendo frente a la destrucción causada por el Muro del Apartheid en Beit Duqqu, preguntó: “Ustedes se llevan nuestra tierra y asesinan a nuestros hijos. Ustedes destruyen nuestras casas, arrasan nuestros campos y construyen sus asentamientos, ¿qué más quieren?, ¿por qué el Muro?… ¡¿Quieren atraparnos como ratones?, ¿quieren ponernos en una prisión con puerta y empezar a contarnos como si fuéramos animales?!

La población palestina nunca aceptará un vida bajo estas condiciones, donde la Ocupación se ha reforzado por la, aparentemente, definitiva colonización de Cisjordania. Esto representa la culminación de un sistema de Apartheid que excede tremendamente los tiempos oscuros de Sudáfrica, como si se propusiera la completa desaparición de nuestro pueblo.

No aceptaremos nunca ver nuestras tierras hurtadas y destruidas, nuestra dignidad pisoteada, nuestros más fundamentales derechos violados todos los días, nuestros lugares santos vedados frente a nosotros, y Jerusalén -la capital histórica, cultural y económica de Palestina- anexionada y aislada de nuestro pueblo.

No nos rendiremos a este destino. Pero pedimos la respuesta del mundo ante este proyecto que nos lleva a la desaparición de forma clara, efectiva e inmediata.

Seis meses después de la decisión de la Corte Internacional de Justicia que considera la ilegalidad del Muro del Apartheid, la política de asentamientos y la Ocupación, Israel no ha mostrado signo alguno de detener la construcción del Muro del Apartheid. Por el contrario, se han reforzado sus planes coloniales. La crítica internacional se ha mostrado incapaz de provocar los cambios necesarios. La comunidad internacional ha fallado una vez más, como con el resto de resoluciones de la ONU que se refieren a los derechos palestinos, a la hora de ocuparse de sus obligaciones legales para garantizar que la decisión de la CIJ sea aplicada y la ley internacional respetada.

Es la población mundial la que está demandando hoy por la defensa de los valores de justicia y libertad. La petición de aislamiento de Israel, a través de las campañas de boicot, la des-inversión y sanciones, necesita ser más fuerte cada día, en toda ciudad alrededor del mundo. Individuos, organizaciones, redes e instituciones ya estamos promoviendo campañas de boicot, desinversión y sanciones en todo el mundo. La tendencia hacia un nuevo movimiento internacional contra el Apartheid es emergente, y esta es la ayuda popular sobre la que puede sustentarse el pueblo palestino frente a los continuos fracasos de la comunidad internacional.

Estas diferentes campañas mundiales deben ser el comienzo de un proceso que haga pagar a Israel por sus crímenes. Dicho movimiento mundial es necesario para poner fin a la cruel combinación de ocupación, expulsión y guetización que conducen –como revelan los nuevos planes israelíes cuando son examinados de cerca, lejos de lo que muestran los medios acerca del proceso electoral palestino- a la total esclavización de un pueblo entero.

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