4.000 dunums de tierra incendiadas
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4.000 dunums de tierra incendiadas

Miles de dunums(*) de tierra agrícola han sido chamuscadas en una serie de devastadores incendios iniciados por las Fuerzas de Ocupación y sus colonos en las zonas más fértiles de Palestina. En las aldeas de Qaffin y Akkaba, distrito de Tulkarem en la región noroeste de Cisjordania, más de 36.000 olivos en 4.000 dunums han sido quemados durante cinco ataques separados desde mayo de 2005. Sólo durante los últimos tres días, mientras los incendios continúan ardiendo por los fuertes vientos, el 65% de las tierras de Qaffin y el 80% de las tierras de Akkaba han sido incendiadas, destruyendo en conjunto el 80% de sus olivos ancestrales, el 15% de sus almendros, y el 2% de sus algarrobos. Los pobladores y bomberos palestinos fueron impedidos por las Fuerzas de Ocupación y el Muro del Apartheid para que pudieran apagar el fuego, incapaces de protejer las zonas que permanecen ligeramente sin daños. El 7 de julio, tierras agrícolas en Ain Yaboos, Nablus, fueron también quemadas en esta misma forma, destruyendo 130 dunums.

Las tierras incendiadas han sido confiscadas y aisladas detrás del Muro del Apartheid desde el año 2002, y fueron declaradas “zona militar cerrada”, accesibles sólo a las Fuerzas de Ocupación y los pocos campesinos que recientemente se les ha permitido cruzar. El 24 de julio a las 11 am, los pobladores fueron avisados que sus campos estaban qumándose justo después que las Fuerzas de Ocupación dejaron el área. A los bomberos palestinos que intentaban acceder a los campos en llamas se les fue negada la entrada a través de la puerta del Muro, mientras los bomberos de la Ocupación presentes en el lugar permanecieron mirando cómo el fuego se intensificaba. Los campesinos han tenido una enorme dificultad para cuidar sus tierras desde que el Muro del Apartheid fue levantado, pero todavía su determinación a pelear por sus tierras ha sido inquebrantable.

Qaffin y Akkaba están situadas en una zona conocida como el cesto de frutas de Palestina, el corazón de la actividad económica y agrícola de la población palestina que está siendo rápidamente apropriada y destruida. El incendio de las tierras palestinas ya expropriadas constituye un largo y elaborado sistema de la ocupación sionista estructuralemte racista diseñado para expulsar a los palestinos de sus tierras ancestrales. El Muro del Apartheid es un elemento integral de este amplio esquema que se ha revelado en etapas progresivas: su construcción, la anexión de tierra palestina, aislamiento de la población palestina de estas tierras, y ahora, incendiar cualquier “evidencia” de lazos palestinos a la tierra. Procediendo así —como el legado que apoya la ocupación— la expansión territorial puede continuar para ser legitimada por la manipulación de la antigua legislación Otomana que estipula que la tierra no cultivada por tres años puede ser confiscada y declarada “tierra estatal”.

La destrucción de la tierra a través de su aislamiento comenzó immediatamente después que se completó la primera fase del muro en octubre de 2003, con la cual las zonas aisladas fueron declaradas zona militar. Cientos de campesinos han, consecuentemente, sido impedidos de cruzar a sus tierras, o aquellos que han tenido más “suerte” pese a obtener permiso para hacerlo han sido sujetos a procedimientos de control humillantes en la puerta. Solamente en Jayyous y Falamya, 20.000 cítricos fueron disecados el año pasado, así como también 60 dunums de invernaderos, pues se les negó el acceso a los agricultores. Esta política continúa ahora por medio de la quema de los árboles de Qaffin y Akkaba, para aislar y, ultimamente, transformar las otrora fértiles tierras agrícolas en desiertos que no dejan razones a los campesinos para cruzar a su tierra. Como Rushdi Tumeh, uno de los agricultores que veía su tierra quemándose tras la puerta en Qaffin, declaró: “ésta es una prueba de los planes sionistas para expulsarnos de nuestras tierras”, quemarnos fuera de la historia y el futuro de Palestina. Pero esto permanecerá como un sueño iluso de los sionistas, porque pese a la lucha y a la humillación, a largo plazo la visión sionista del Muro jamás tendrá éxito frente a nosotros. Las raíces de los olivos, como las del pueblo palestino, están profundas dentro del paisaje y continúan alimentando nuestra resistencia.

(*)1 dunum = 1.000 m2

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