Fasayil: Detenciones indiscriminadas para inducir a la gente a abandonar sus tierras
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Fasayil: Detenciones indiscriminadas para inducir a la gente a abandonar sus tierras

Said Muhammad J’dea Rashaidi, habitante de Fasayil, ha sido pastor toda su vida, en las colinas que rodean su pueblo. Este tipo de represión es parte de las políticas de la Ocupación, para intimidar a la población palestina y alejarla de sus tierras.

***image2***Cada día Said manda sus animales a las colinas, y lo ha venido haciendo incluso luego que la Ocupación declarara estas áreas palestinas de pasto como fuera de los límites. Las tierras alrededor de Fasayil son parte del 96% del Valle del Jordan que está bajo control total de la Ocupación. Alrededor del mediodía, Said trae el ganado al manantial natural del poblado.

El pueblo de Fasayil tiene la documentación que demuestra su propiedad sobre el manantial; no obstante, hace unos pocos meses la Ocupación les informó que el manantial de Fasayil forma ahora parte de una reserva natural y que ya no podían acceder al mismo. Esto significaría quitar al pueblo la única fuente de agua que tienen para ellos y para su ganado, dado que Fasayil no tiene permiso para construir sus propios sistemas de agua y servicios asociados – al igual que ocurre con todas las aldeas del Valle del Jordan que han sido categorizadas como “Area tipo C” bajo el acuerdo de Oslo, y que por ello se encuentran bajo control administrativo total de la Ocupación. No obstante, la población palestina ha desafiado todas estas prohibiciones de acceso a su tierra y sus recursos naturales.

***image3***Makarot, la empresa israelí que controla los recursos acuíferos del Valle del Jordan y de amplias zonas de Cisjordania, ha construido un pozo en las inmediaciones, que utiliza para robar el agua palestina. El 24 de julio, dos pistoleros de Makarot detuvieron a Said mientras paseaba a su ganado en las cercanías del pozo, y llamaron a la policía de fronteras, asegurando que había traspasado una zona enrejada que lo rodea. Luego de dos horas, llegó la policía con un experto militar especializado en analizar huellas. El especialista tomó las huellas del pie de Said y las comparó con las que rodeaban el pozo. Las fuerzas de la Ocupación se dieron cuenta enseguida de que las huellas no eran de Said, por lo que le dijeron que le mantendrían detenido hasta que les informara de quien era el responsable de haber traspasado el área.

La policía se llevó a Said, y desde entonces su hermano menor, único miembro de la familia para quien pueden asumir los costos de la universidad, ha tenido que abandonar sus estudios para ocuparse del ganado.

Ayer, el padre de Said recibió una llamada telefónica de uno de los compañeros de celda de Said en la prisión de Ariel; era la primera vez que su familia recibía noticias de su situación desde que fue detenido. La única otra certeza que tiene el padre de Said es que la familia se verá forzada a pagar una multa elevada para poder asegurar la liberación de su hijo.

La detención de Said es el tercer caso de arresto en Fasayil desde el comienzo de año, y en todas las ocasiones el patrón ha sido similar. En otros lugares del valle, como Bardala y Ein el Beida, también se reportan historias parecidas.

Las familias desposeídas y empobrecidas de Haddidiye están siendo castigadas por resistir en su propia tierra. Son atacados bajo cargos falsos, que derivan en grandes multas. Las “zonas militares”, siempre en expansión, y otras áreas designadas como fuera de límites para la población palestina, forman parte de la política deliberada de colonizar la tierra del Valle del Jordán.

Fasayil se encuentra en el entorno de los asentamientos coloniales de Tomer y Bet Syel, que han sido construidos en su tierra, y además sus viviendas se encuentran bajo la constante amenaza de demolición. Los hogares de familia así como las infraestructuras clave de la aldea son sistemáticamente objeto de acoso. Para la población palestina local, quedarse en Fasayil para defender sus tierras, sus propias vidas y las formas de supervivencia se convierte en un acto diario de resistencia.

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