Mientras solo unas pocas familias continúan resistiendo en Ras Ein al-Auja, Israel intenta acabar con las tradiciones beduinas centenarias.
El 19 de Enero, al menos 77 familias beduinas y de pastores palestinas, compuestas por 375 personas, se vieron obligadas a desmantelar sus hogares en la comunidad de Ras Ein al-Auja, en la gobernación de Jericó, en la Cisjordania ocupada, tras la intensificación de los ataques y amenazas por parte de las milicias de colonos israelíes. Este desplazamiento se produjo tras el desplazamiento forzado de 21 familias el 8 de Enero, tras una serie de ataques de colonos que incluyeron agresiones físicas, cortes de cables de energía solar y destrucción de tierras.
La aldea era una de las últimas comunidades de pastores palestinos en esta parte del valle del Jordán, pero ahora:
- Las ovejas de los pastores han desaparecido, ya que la mayoría han sido robadas o envenenadas por colonos o vendidas bajo presión por los aldeanos.
- Sabiendo que estas comunidades dependen de sus animales para su sustento, las milicias colonas también prohíben a los palestinos pastorear sus rebaños mediante la construcción de vallas, el establecimiento de puestos de avanzada y ataques directos.
- Se les ha cortado el agua a pesar de la abundancia en el manantial de Ras Ein, que ha sido declarado prohibido por los colonos cercanos.
- Israel prohíbe a estas comunidades conectarse a la red eléctrica, e incluso cuando construyen paneles solares, las milicias de colonos los destruyen.
Ein al-Auja fue una vez una de las aldeas beduinas palestinas más grandes de toda Cisjordania, con 1.200 residentes. Desde principios de este año, alrededor de 450 de los 650 habitantes palestinos de Ras Ein al-Auja han huido de sus hogares debido a la violencia de los colonos israelíes. Hasta hace poco, era la última aldea beduina que quedaba entre las gobernaciones de Ramala y Jericó, ya que otras comunidades similares ya han sido desplazadas por la fuerza y borradas del mapa en los últimos años. Este rápido desplazamiento de cientos de personas marca la mayor expulsión de una sola comunidad beduina como resultado de la violencia de los colonos israelíes desde la Nakba de 1948.
Las familias beduinas son descendientes de refugiados expulsados del Naqab en 1948.
La comunidad palestina de Ras Ein Al-Auja se ha mantenido firme durante mucho tiempo frente a la violencia y el colonialismo israelí. Sin embargo, Israel continua su política colonial, vista en otras comunidades beduinas ahora desplazadas como las cercanas Mu’arrajat y Maghayer Al-Dir, algunos de cuyos habitantes huyeron a Ras Ein al-Auja. A principios de año, los colonos comenzaron a erigir asentamientos directamente al lado de casas palestinas, justo en el centro de la comunidad.
Más de 60 comunidades palestinas fueron completamente expulsadas y borradas desde el genocidio.
Más de 12.000 beduinos palestinos han sido expulsados por ataques israelíes desde 2023.
Hoy en día, Ras Ein Al-Auja está rodeada de asentamientos y puestos de control por todos lados: al Norte, el asentamiento de Yitav y el asentamiento de la Granja Auja; al Oeste, cuesta arriba, los asentamientos de Baladim cerca del asentamiento de Kokhav HaShahar; al Sur, el asentamiento del colono radical Zohar Sabah; y al Este, Einot Kedem. En Agosto del 2025, los colonos también erigieron un puesto de avanzada en Ras Ein Al-Auja y ocuparon las casas abandonadas por familias que vivían en las afueras de la aldea.
Esta reciente proliferación de puestos de avanzada de colonos forma parte de la política colonial israelí de pastoreo, donde cada uno de estos puestos imita el estilo de vida de los beduinos, pero con colonos pastoreando rebaños, que en su mayoría son robados a los palestinos.
Entre Agosto del 2024 y Mayo del 2025, los colonos robaron más de 2.200 ovejas en al menos cinco ataques. Unas 1.500 fueron robadas en una sola noche.
Estos ataques suelen ser llevados a cabo por un solo colono israelí armado, apoyado por varios adolescentes armados, a menudo canalizados por programas financiados por el gobierno.
Las familias palestinas se han atrincherado dentro de sus casas para resistir a los colonos, que ahora pastan rutinariamente sus rebaños justo afuera de las casas palestinas.
En Junio del 2024, el ejército israelí declaró 12.000 dunams de tierra palestina en el Valle del Jordán (donde se encuentra Ras Ein al-Auja) como “tierra estatal”. Fue la mayor confiscación de tierras en la Cisjordania ocupada desde los Acuerdos de Oslo a principios de la década de 1990. Mientras tanto, en los últimos años, el gobierno israelí y otras organizaciones cuasigubernamentales como la Organización Sionista Mundial (OSM) y el Fondo Nacional Judío (FNJ) han financiado la construcción de asentamientos ilegales y les han proporcionado servicios básicos por un valor de más de 26 millones de dólares.
Israel controla directamente al menos el 90% del Valle del Jordán.
Israel es más brutal y criminal que nunca.
Pero, Israel también está política y económicamente más aislado que nunca.
Este es el momento de detener su genocidio, apartheid, ocupación ilegal y limpieza étnica.
¡Manténganse al día y aumenten la presión para detener la complicidad! ¡No normalicen los crímenes de Israel!
¡Intensifiquen el BDS ahora!