No apartes la mirada
Publicado enDesde Palestina

No apartes la mirada

Israel instrumentaliza la violencia sexual para desarraigar a los palestinos y disuadir a todos los que se resisten

Desde el 7 de Octubre del 2023, Israel ha intensificado el uso de la violencia sexual contra los palestinos. La violación, la desnudez forzada, la humillación sexual, la tortura sexual y la violencia genital —en centros de detención, puestos de control y allanamientos domiciliarios— forman parte de la política sistemática que Israel aplica contra los palestinos.
El crimen más conocido fue la agresión a un detenido de Gaza en el tristemente célebre campo de Sde Teiman en Julio del 2024: un vídeo filtrado mostraba a soldados formando un muro humano alrededor del detenido y violándolo en grupo, mientras que los informes médicos confirmaron una perforación rectal, fracturas de costillas y una lesión pulmonar.

Rendición de cuentas y fin de la complicidad ya!

Numerosos informes palestinos, internacionales y de la ONU han detallado el uso sistemático y continuo de la violencia sexual y de género.
Ya en Marzo del 2025, la ONU publicó un informe desgarrador titulado «Más de lo que un ser humano puede soportar», en el que concluía que Israel utiliza la violencia sexual y de género «como método de guerra para desestabilizar, dominar, oprimir y destruir al pueblo palestino. La Comisión documentó un patrón de violencia sexual, incluyendo casos de violación y otras formas de violencia sexual, tortura y otros actos inhumanos que constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad».
En Mayo del 2026, el Secretario General de la ONU finalmente incluyó a las fuerzas armadas israelíes en la lista de fuerzas armadas que implementan patrones de violencia sexual en zonas de conflicto.

No Solo el Cuerpo

La violencia sexual es una herramienta dentro del proyecto colonial israelí. Mediante ella, Israel busca despojar a los palestinos de su humanidad, violar su dignidad y sembrar el terror en la sociedad palestina hasta doblegar su voluntad colectiva.
Se trata de una política dirigida, como teorizó el prisionero mártir Walid Daqqa, al «moldeado de la conciencia» (ṣahr al-waʿy): atacar a los palestinos no solo a través de sus cuerpos, sino también a través de su sentido de identidad, seguridad, dignidad y voluntad colectiva, con el fin de reprimir cualquier impulso de resistencia.

Vaciando la Tierra a Través del Miedo

En la Zona C de Cisjordania ocupada, colonos y soldados utilizan la violencia sexual como arma para expulsar a los palestinos de sus tierras. En un informe publicado en Abril del 2026, el Consorcio para la Protección de Cisjordania —liderado por el Consejo Noruego para los Refugiados— documentó que más del 70 % de las familias desplazadas citaron las amenazas sexuales contra mujeres y niños como la razón principal para abandonar sus hogares.

Tras ser expulsadas, el 92 % de estas familias perdió sus tierras, el 88 % sus hogares y el 84 % sus bienes esenciales.

Así es Como Nos Expulsan

En varias comunidades, los residentes describieron cómo los colonos exhibían sus genitales ante mujeres y niños, acosaban a las mujeres cuando iban a los baños y a los puntos de agua, y las amenazaban abiertamente con violarlas, hasta que pastorear animales, buscar agua y caminar a la escuela se convirtieron en actividades peligrosas.

Una mujer de una comunidad recordó:
“No nos fuimos por voluntad propia… Nos fuimos tras mucha paciencia y sufrimiento. Intentaron expulsarnos por todos los medios. Al final, recurrieron a atacar a las mujeres y aterrorizarlas. Encerraron a una mujer en una habitación y colocaron a un colono en la puerta mientras ella estaba sola dentro. Ese fue el último incidente antes de que nos fuéramos: la gota que colmó el vaso. Este método fue lo que nos obligó a abandonar nuestra tierra, a cambio de proteger a las mujeres.”

El informe «Regresaremos» (2024) de Stop the Wall documentó cómo las milicias de colonos atacan particularmente a mujeres y niños en su intento de expulsarlos de sus comunidades y tierras. Recurrirían a la violencia o la humillación, como bañarse desnudos en tanques de agua palestinos a la vista de mujeres y niños.

Una Vieja Herramienta de Desarraigo

Israel ha recurrido a la violencia sexual y la violación desde la Nakba de 1948, como parte de las masacres que diezmaron la población del país. A través de su trabajo en los archivos militares israelíes, el historiador Benny Morris, sionista y ferviente defensor de los crímenes de Israel durante la Nakba, documentó doce casos de violación solo en 1948 —la mayoría de los cuales terminaron en asesinato— y explicó que la cifra real es mucho mayor, ya que las víctimas no denuncian los crímenes y los perpetradores no confiesan.
Estos crímenes se extendieron por todo el país, desde Acre y Jaffa en la costa hasta las aldeas galileas de Hunin y Safsaf, pasando por Tantura, Qula y Abu Shusha. En Safsaf, las fuerzas sionistas violaron a mujeres palestinas —entre ellas una niña de catorce años— tras atar y fusilar a los hombres de la aldea. Esta no es la historia completa, solo los fragmentos que sobrevivieron, e Israel ahora oculta los documentos que la prueban.

La misma arma, contra todos los que apoyan a los palestinos.

La violencia sexual no solo afecta a los palestinos, sino a todos los que los apoyan. Con cada intento de romper el bloqueo a Gaza, se repite el mismo patrón: cuando Israel interceptó la Flotilla Global Sumud en Mayo del 2026, sus organizadores documentaron al menos quince casos de agresión sexual contra detenidos, doce de ellos a bordo de una sola embarcación israelí convertida en prisión improvisada. Estos casos incluyeron violaciones, penetración forzada con una pistola y grabaciones durante registros corporales forzados.
Los mismos abusos se reportaron tras la anterior interceptación en Octubre del 2025, un método que se repite. Un solo arma, un solo objetivo: humillar a todo aquel que se interponga en el camino del desarraigo.

El uso que hace Israel de la violencia sexual y de género para deshumanizarnos no ha destruido nuestra dignidad ni quebrado nuestra voluntad de resistir.
Al resistir sus intentos de deshumanización, los palestinos recuperamos nuestra humanidad.
La humanidad debe poner fin al proyecto colonial y genocida de Israel por su propia supervivencia.
Fin a la complicidad: exijamos responsabilidades. Ahora.